Reseña literaria: Cristina Bajo

Bueno, me demoré un poco, pero aquí está la reseña que prometí del último libro de la saga de los Osorio. Estuve casi ausente toda la semana, pero como siempre me pasa con las novelas de Cristina Bajo (y no sé si le pasa a alguien más), abrí el libro, empecé a leer y no pude soltarlo más hasta saber qué pasaba entre Ignacia y mi adorado Payo.

Maravillosa novela de Cristina Bajo. De nuevo viene a sorprender a sus lectores con una historia que muestra con una prosa impecable y sumamente cuidada la parte de la historia de un país que todavía no acababa de formarse.

Territorio de penumbras es la cuarta entrega de las novelas sobre los personajes de la familia Osorio, que aún salidos de la ficción ayudan a conocer un poco más la historia de Córdoba. ¡Qué placer leer las novelas de tan talentosa escritora! Confieso que cada vez que leo algo de Cristina Bajo, termino enganchada con la época histórica que nos presenta y después paso días y días entre la biblioteca buscando biografías, libros de historia y todo lo que tenga a mano para saciar la avidez de conocer las historias y los detalles de la novela en profundidad.

En esta oportunidad, la autora detalla y explica la historia del resto de las provincias del Río de la Plata y nos deleita con algunas leyendas y personajes que vivieron esas tierras lejanas en el tiempo, como la historia de Agustina Palacio de Libarona y José María Libarona en Santiago del Estero; la historia de Genoveva Soria y el militar del Ejército de Lavalle, Diego Chávez, en Catamarca; o la historia de Deolinda Correa que viajó por las tierras desoladas de San Juan y La Rioja para encontrarse con su marido. Deolinda muere en el monte, tirada entre las piedras, con el niño todavía vivo, prendido a su pecho del que todavía salía leche para que pudiera alimentarse. Los que la encontraron la sepultaron allí mismo y tallaron Difunta Correa para no dejarla sin nombre.

Datos, nombres, historias, retazos a partir de los que luego me dan ganas de seguir ahondando; la verdad que las novelas de Cristina Bajo tienen todos los ingredientes que busco en una novela histórica: Una ambientación en la época muy cuidada, un poco de aventura y por supuesto, el romance, que nunca puede faltar.

Esta es la novela que termina con la historia de Fernando Osorio, El Payo, y su prima Ignacia Arias de Ulloa, la dama del halcón. Qué puedo decir sobre la historia, más que simplemente, hermosa.

El libro anterior, La trama del pasado, dejaba un final abierto, más inconcluso que abierto por cierto, por lo que los lectores tuvimos que esperar tanto tiempo para saber cómo terminaba la historia de uno de los personajes más queribles de la familia Osorio; lo que no ocurre en esta historia que sorprende un poco más que las anteriores, con personajes más volcados a expresar sus sentimientos. Les dejo un fragmento de una escena de la novela.

Fernando la ayudó a arrodillarse y permanecieron mudos, embargados por un profundo sentimiento. El silencio se quebró cuando él dijo en voz baja, medio en serio, medio en broma:

Seré sincero, Nacha; lo que me atrae de ti es tu fuerza de voluntad, que no le temas casi a nada y…

¿Casi? –levantó ella una ceja.

Bueno, aún tengo una vida para conocerte –se justificó él con una sonrisa–. Y ahora, no mientas, ¿Qué te gusta de mi pobre persona?

¿Aparte de que eres casi perfecto…?

Esta vez le tocó a él decir con acento ofendido:

¿Casi?

Como dices, aún tengo una vida para admirarte –se burló ella, pero levantando la mirada, reconoció con seriedad–: Me gustas porque no te dejas persuadir y cuando hace falta, tienes la cabeza fría.”

 Sólo resta esperar con qué nos va a sorprender la autora en la próxima entrega y qué personaje nos va a presentar más en profundidad…

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Al fin en mis manos… la nueva de Cristina Bajo

Ayer entré en una librería buscando las dos novelas que más ansiaba leer.  Pensé que la nueva novela de Gabriela Margall, Ojos color Pampa, ya estaría a la venta y fui a buscarla. Además, quería la última novela de Florencia Bonelli, Caballo de fuego.

Pero en lugar de eso, miren lo que encontré:

No se imaginan la inmensa alegría que sentí cuando lo tuve en mis manos, y por supuesto que lo aferré con fuerza y no lo solté más hasta llegar a la caja y pagarlo. Es la nueva novela de Cristina Bajo, la cuarta entrega de la saga sobre la familia Osorio a principios del siglo XIX. Quien conozca la obra completa de esta maravillosa escritora cordobesa puede entender lo que siento en este momento.

En el 2005 salió la tercera entrega que narraba la historia de Fernando Osorio y su prima Ignacia; y el final de La trama del Pasado quedó bastante inconcluso y la autora nos dejó esperando tanto tiempo por más; bueno, pues aquí está.

Territorio de Penumbras, publicado recientemente (casi recién salido de imprenta, Marzo 2011) por Editorial Sudamericana, retoma la historia de la familia Osorio que Cristina Bajo nos presentó en tres bellísimas historias llenas de ternura, amor, dolor, sufrimiento y aventura en medio de las guerras civiles que se sucedieron entre Buenos Aires y las provincias del interior hace casi doscientos años.

Por supuesto que desde este momento no pienso separarme más del libro hasta descubrir como acaba la historia del Payo Osorio, personaje encantador de la novela, aunque sepa que todavía falta una entrega para concluir la saga.  y prometo apenas terminarlo, compartir en el blog una reseña de las que se merece esta talentosa escritora argentina a quien ya tengo el placer de haber conocido. También voy a escribir unas palabras sobre ella y sus libros en

Mis novelas históricas.

Territorio de Penumbras

París, 1841. Sebastián Osorio y el doctor Saint Jacques, quienes combatieran bajo las órdenes del general José María Paz en La Tablada, deciden volver a la Argentina para luchar por la Constitución. Mientras tanto, en Córdoba, Fernando Osorio entierra al perro de su mujer que ha muerto defendiéndolo. El corazón del Payo está dividido entre el recuerdo de la amada y la pasión que siente por su prima Ignacia, la dama del halcón, a quien no puede desposar.

La Guerra Civil arrasa en las provincias, pero las mujeres resisten como faros en la tormenta: las Osorio, imbatibles en asuntos de conciencia, lealtades o venganzas, y las de los vencidos, que en medio del dolor se empeñan en reparar el tejido de la vida. Así, mientras se sepulta a los muertos y se llora a los ausentes, el amor, el desolado amor, renace entre las ruinas.