Reseña: Con fiebre de Tenis

En esta oportunidad quiero dejarles la reseña de una novela que leí a causa de lo que reza el título de más arriba. ¡¡¡Sí!!! ¡¡¡¡Tengo fiebre de tenis!!!!

Los que más me conocen saben de encantamiento con este tenista guapo que siempre nos emociona, tanto dentro como fuera de las canchas. Estoy hablando de Juan Martín del potro, y para quienes no lo conozcan voy a dejar el enlace de su página de FB, porque qué mejor carta de presentación que conocerlo tal como él se muestra al mundo.

Bueno, pero antes de pasar a la mentada reseña, voy a contar un poco el por qué de ese post. Delpo, como lo llaman en su círculo íntimo de seguidores (y yo también, no voy a negarlo) estuvo casi dos años enteros fuera de las canchas de tenis. Con una seguidilla de lesiones en las muñecas y luego de tres operaciones, este año volvió a competir en los Juegos olímpicos #Río2016  y verdaderamente nos emocionó a todos con su performance, su esfuerzo constante por volver a ser lo que era y el sacrificio enorme por llegar a dar lo máximo, lo que siempre da en torneos de gran magnitud.

El día de la final y después de haber eliminado en partidos anteriores a los respectivos número 1 y número 3 del mundo, jugó un partido impresionante con el número 2 (¡de más de cuatro horas!), partido con el que todavía Andy Murray debe estar soñando…

Delpo no llegó finalmente a ganar la deseada medalla de oro, pero se alzó con la medalla de plata, que para él fue el mayor triunfo que podía tener después del tiempo que pasó pensando que no iba a poder jugar nunca más.

Acá abajo una foto de mi héroe del tenis, para que vean también que bonito es, qué porte de galán tiene y además con la medalla de plata. Un auténtico Campeón.

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Juan Martín del potro. Medalla de plata, Río 2016

Pero como dicen que la vida siempre da revancha, y más en el deporte. Hace poco nuestro héroe tuvo su oportunidad de volver a enfrentarse con Andy Murray y esta vez no le dio tregua. En un partido de más de ¡cinco horas! (sí, yo todavía no puedo creerlo), el partido más largo de su historia, pero Delpo se tomó su revancha y le dio un punto decisivo a la Selección Argentina en la semifinal de la Copa Davies. 

Finalmente, no fue él quien le diera el punto que colocó a nuestra selección de tenis en la Final de la mentada Copa, pero él es parte del equipo, y esperamos, ansiamos y deseamos que se recupere y descanse y se luzca para jugar una gran final contra el equipo de Croacia.

Y por eso, por la emoción, el esfuerzo, las ganas de superarse, el cariño que le tengo es que Delpo tiene su lugarcito en este blog dedicado a novelas románticas; y la romántica que llevo por dentro y por fuera (no voy a negarlo), se enteró que había una novela de los años de 1980, donde los protagonistas son una bailarina y un tenista y tuvo que conseguirla, y leerla, y volver a pensar, por supuesto, en el hombre del año, que hoy le quita el sueño.

Danza de Amor

Madeline Harper

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Argumento:

Cruzaron sus miradas y, sin apenas darse cuenta, estaban cruzando también sus vidas. Cegados por la ambición, pretendían ignorar el amor que anidaba en ellos. Laura era una bailarina dedicada íntegramente a su profesión, decidida a no dejar en su vida resquicio alguno para la pasión. Max, un tenista empeñado en llegar a ser el mejor, el número uno. Tenía todas las virtudes y un sólo defecto: tratar a las mujeres como mero pasatiempo entre un torneo y el siguiente.

Entre dos caracteres de tanta fuerza, resultaba imposible evitar que a cada gesto, cada encuentro, saltara entre ellos la chispa de la pasión, continuamente renovada. Un ciclón destructivo pero a la vez hermoso.

Como si estuvieran atados por un lazo corredizo, cuanto más intentaban separarse, más unidos se hallaban. Por eso, para que el amor pudiera triunfar, antes tenían que renunciar ellos a una victoria. Una elección dura para su orgullo, pero compensada por la satisfacción que sus cuerpos encontraban en ella, unidos por un amor de raíces profundas.

Mi opinión personal:

Bueno, acá estoy, reseñando una novela que no es nueva. Es una novela romántica de los años ochenta, de las viejitas, decimos las lectoras. La particularidad que tiene esta novela y que fue lo que me hizo salir a buscarla, es que trata acerca de una bailarina clásica y un tenista de éxito. Como cuento más arriba, después de que mi tenista favorito y adonis del deporte de la raqueta, Juan Martín del Potro, volviera a jugar después de dos años de estar parado por lesiones, tenía que hacer algo con esta fiebre del tenis.

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Un muchacho muy lindo, sin duda,  y que además es un gran jugador de tenis, más el que alguien me haya hablado de esta novela, me hicieron buscarla hasta que la conseguí, y ahora después de leerla quería compartir mi opinión.

No sé si se pueda conseguir mucho, quizás en librerías de usados o en alguna biblioteca de conocidos. Yo tengo una edición viejita del año 1985 del Círculo de Lectores. Pero si alguna vez  la ven, y les gusta el mundo del tenis o de la danza, no dejen pasar la oportunidad de leerla.

En realidad, se extiende más en la descripción del mundo de la danza clásica, el teatro, los ballets norteamericanos y la llegada de los bailarines exiliados de la Unión soviética. El mundo de la danza y el del tenis tienen cosas en común, la competencia, el deseo por llegar a ser número uno, el temor de alejarse de las canchas y del escenario y perderlo todo. Es muy dura en ese aspecto, pero no deja de ser una novela romántica, donde al final la respuesta siempre es el amor y el sacrificio por amor.

Por mi parte, siguiendo como sigo la carrera de Juan Martín, me pregunto si en verdad es así de sacrificada. Cuánto esfuerzo, cuánto sufrimiento, todo lo que tuvo que pasar para seguir jugando, las cosas que debe haber dejado atrás para perseguir su sueño. Un sueño que está más allá del éxito financiero o la fama.

Desde acá, sólo puedo decirle ¡¡¡Vamos Delpo!!! No te rindas, y seguí siendo grande como sos y haciendo grande a la argentina con tus logros.