En la lucha por el amor de Melina

En estos días estoy más que entusiasmada con mi novela, la que ya saben, decidí llamar “La rosa dorada”. Hay un personaje secundario en la trama  del que me estoy enamorando (no tanto como mi protagonista masculino pero me gusta el camino que está tomando) y por eso mismo quería mostrarles el rostro que me figuro de él mientras escribo.

El actor brasilero Reynaldo Gianecchini, quien alguna vez ocupó mis pensamientos y se me cruzó fugazmente para inspirar algún galán ahora es el que el pone el rostro y el cuerpo a Eduardo Dávila, un policía incorruptible, fuerte y decidido a entregar su vida a cambio de proteger a la mujer que ama, Melina Irrazabal.

Eduardo Dávila trabaja en la Comisaría Primera del Barrio de La Boca y vive solo en un departamento ubicado en Balvanera. Nunca se casó, reacio al compromiso, vivió la mayor parte de sus treinta y ocho años dedicado a proteger a los civiles. Dueño de un magnetismo irresistible, no le faltan mujeres que quieran acompañarlo a la cama pero él todavía espera a la mujer con la que pudiera casarse y formar una familia.

Los protagonistas de mi nuevo romance

Llegó el momento de presentar a los protagonistas de mi nueva novela. La historia está muy avanzada y quizás dentro de poco haya novedades, como adelanté en una entrada anterior, los protagonistas son Dante Barrichello y Melina Irrazabal.

La verdad que no puedo describirlos mucho, no encuentro las palabras para hacerlo, sin adelantar datos cruciales acerca de la historia y el tema que los va a involucrar sentimentalmente. Lo único que voy a decir, por ahora, es que Dante es el dueño de  un club nocturno que está en la mira de la policía y la prensa argentinas y que Melina es una periodista de la sección de policiales de uno de los más importantes diarios del país.

Melina Irrazabal está encarnada, a mi parecer, por la bellísima actriz argentina Dolores Fonzi.


Dante Barrichello es el morocho más lindo de la televisión, el cine y el teatro argentinos, el actor Adrián Navarro. Tengo que aclarar que el personaje de mi novela está levemente inspirado en el personaje que interpretó Adrián en la telenovela Vidas Robadas; digo levemente, porque lo que sucedió es que me obsesionó un poquito el final que tuvo el personaje en la novela y mi imaginación, rápida para estas cosas, ideó una novela con las características de Dante Mansilla (tal, el nombre del personaje en la telenovela), pero la mía no es una continuación, ni un divague sobre la novela, si no que es otra historia con otro personaje. Bueno, para decirlo sin vueltas, el personaje de Adrián era el villano y tenía que morir o ir a la cárcel, pero lo cierto es que de todos los villanos de  la novela él era el único que tenía un costado vulnerable, un lado sensible y de alguna manera eso lo salvó al final, siempre pensando en salvarse pero salvando también a los que quería, por eso me imaginé una especie de redención para él y le inventé esta historia romántica.

Ahora sí, unas imágenes de mi adorado morocho para que tengan una idea de lo que veo mientras escribo.

Nuevo proyecto / Nueva novela /Mucho entusiasmo

Pues ya decidí la novela en la que voy a trabajar ahora. Tengo una novela de suspenso romántico, una novela que empecé hace un tiempo y dejé inconclusa esperando una oportunidad para terminarla. Una historia de intriga, pasión y una pizca de venganza. Una novela ambientada en Buenos Aires, en la época actual y que involucra el tema del que mucho se ha hablado por aquí en este tiempo, la trata de personas o la esclavitud de mujeres siglo XXI.

En unos días voy a preparar un adelanto que pueda publicar para que puedan conocer a los personajes y empezar a enamorarse de ellos como hago yo cuando me encuentro enfrascada en la escritura.

Por el momento lo único que puedo adelantar es el nombre de los personajes que van a vivir una intensa historia de amor. El héroe del que no podrá escapar ni resistirse la protagonista se llama Dante Barrichello y el nombre de la mujer valiente es Melina Irrazabal. Habrá que esperar un poquito para que puedan saber quiénes son las personas que los encarnan en mi imaginación.